“La primera parte del programa se está llevando a cabo en Japón, visitando diversos puntos del país, donde estamos realizando sesiones formativas y estancias con familias japonesas”, explicaba Pablo. Foto: P. Guerra

El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, recibió a los participantes españoles del programa internacional “Barco de la Juventud Mundial”, entre ellos Pablo Guerra. Foto: Embajada de Japón en España/ USAL

El programa enseña a los jóvenes cómo comunicarse con personas de diferentes culturas, al tiempo que busca potenciar sus capacidades de liderazgo por medio del diálogo y el intercambio cultural. Foto: P. Guerra

Doce españoles surcan Asia en el Barco de la Juventud Mundial

Este grupo ha sido seleccionado para formar parte de la 30ª edición de este programa de intercambio cultural, en el que participan 240 jóvenes de 11 nacionalidades.
16/03/2018

“Es un orgullo poder representar a mi país ante culturas tan diversas y una oportunidad que se presenta una vez en la vida”. El que habla es Pablo Guerra Cornejo, uno de los doce universitarios españoles que han sido seleccionados para embarcarse en el Barco de la Juventud Mundial, una aventura cultural a través de Japón, Singapur, India y Sri Lanka.

Se trata de la 30ª edición de esta iniciativa que parte de la Oficina del Primer Ministro de Japón y cuyo objetivo es desarrollar la capacidad de liderazgo y gestión de los jóvenes a través del diálogo y el intercambio cultural con personas de otros países y diferentes orígenes.

En esta ocasión, el Gobierno japonés ha seleccionado a 240 participantes de entre 18 y 30 años: 120 jóvenes japoneses y otros tantos procedentes de 10 países distintos (India, Sri Lanka, Sudáfrica, Mozambique, Polonia, México, Omán, Perú, Australia y España).

Audiencia con el Príncipe Naruhito

Pablo partió junto con sus compañeros el pasado 15 de enero rumbo a Tokio para comenzar una andanza de seis semanas que finalizó el pasado 2 de marzo. Un periplo de mes y medio que arrancó en la capital nipona y que está dividido en dos fases: una en tierra (en Japón) y otra compuesta por una travesía en barco hasta el subcontinente indio.

“La primera parte del programa se está llevando a cabo en Japón, visitando diversos puntos del país, donde estamos realizando sesiones formativas y estancias con familias japonesas”, indica Pablo Guerra.

Además, entre estas actividades destaca una audiencia con el Primer Ministro nipón, Shinzo Abe, y el Príncipe Heredero Naruhito. “Ayer tuvimos el honor de conocerlos. Dos miembros de nuestra delegación, así como nuestra national leader, tuvieron la oportunidad de estar con ellos y agradecerles en nuestro nombre la cortesía mostrada”.

Rumbo a Oriente

El buque zarpó rumbo a India, ya en la segunda etapa del viaje, el 28 de enero con unas 350 personas a bordo entre participantes, tripulación y equipo administrativo. Durante su travesía, los jóvenes participan en sesiones de debate y actividades culturales diarias, tanto dentro del navío como en los países donde recalan. “Creo que el conocimiento que vamos a obtener después de esta experiencia tan intensa va a ofrecernos la oportunidad de entender mejor el mundo en el que estamos. Vivimos cada vez más en una sociedad globalizada y hoy más que nunca es necesario el intercambio cultural para dar soluciones globales a problemas compartidos”, explica Pablo.

Palabras que se ajustan a la perfección al objetivo principal del Barco de la Juventud Mundial: fomentar el aprendizaje tanto de la cultura japonesa como de otros países asiáticos. Asimismo, su programa enseña a los jóvenes cómo comunicarse con personas de diferentes culturas, al tiempo que busca potenciar sus capacidades de liderazgo por medio del diálogo y el intercambio cultural. Para conseguirlo desarrollan seminarios de diversos temas como la cooperación internacional, los derechos de la infancia, la sostenibilidad, cómo hablar en público o el arte tradicional.

El Barco de la Juventud Mundial supone una vivencia única que puede reportar nuevas opciones profesionales a sus participantes gracias a la formación impartida y a los nuevos contactos que se establecen durante el viaje. “Creo que esta experiencia va a multiplicar mi interés por participar en diferentes proyectos internacionales que sirvan de ayuda y apoyo a la comunidad”, asegura.

Una experiencia a exportar

Psicólogo por vocación, pero programador de videojuegos de profesión, a lo largo de su vida Pablo ha participado en diferentes proyectos relacionados con la juventud, “tanto en relación con mis estudios como en diversos campamentos y convivencias”. Por este motivo decidió rellenar la solicitud y probar suerte. La primera criba fue obra del Consejo de la Juventud de España donde “de los cientos de personas que se presentaron, solo 24 fuimos seleccionadas”.

“En la segunda fase los 24 fuimos entrevistados en la Embajada de Japón por responsables del proyecto y antiguos participantes. De esta entrevista salimos los 12 elegidos para participar en el barco”, recuerda este joven andaluz.

Pablo está convencido de que esta fascinante experiencia debería ser exportada a otros lugares del mundo con el fin de de crear un espacio seguro en el cuál todas las diferencias culturales sumen entre sí. Y España podría ser un lugar idóneo debido a su situación geográfica, su profunda historia multicultural y su vocación de puente entre Europa, América y África.

“Creo que en general somos un pueblo abierto a otras culturas, que somos tolerantes y que nuestra Constitución refleja nuestra diversidad y el respeto a los Derechos Humanos. Pero debemos seguir haciendo esfuerzos en materias tan importantes como detectar y rechazar los prejuicios y estereotipos culturales, evitar el racismo y la xenofobia y promover una convivencia constructiva, entre otras muchas cosas”, concluye.