Ana se ha convertido en la voz de los 600 millones de mujeres y niñas con discapacidad que habitan en el mundo. Foto: La ONCE

Ana Peláez, la voz mundial de las mujeres con discapacidad

Tras ocho años de trabajo en el Comité para los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, esta española ha presentado su candidatura al Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer. Puede ser la primera persona con discapacidad que entre a formar parte de dicha cámara.
08/03/2018

Ana Peláez Narváez (Zafra, Badajoz, 1966) lleva toda su vida luchando en pos del reconocimiento y la plena integración social de las mujeres con discapacidad. Licenciada en Ciencias de la Educación y en Psicología por la Universidad de Sevilla y ciega de nacimiento, Ana se ha convertido en la voz de los 600 millones de mujeres y niñas con discapacidad que habitan en el mundo.

Una labor que realizó en el Comité Internacional para el Seguimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD) durante los años 2009 y 2016. Ahora, Peláez ha lanzado su candidatura para formar parte del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) para el periodo 2019-2022.

Las elecciones tendrán lugar el 7 de junio en Nueva York y si Ana fuese elegida se convertiría en la primera persona con discapacidad que entrase en dicho organismo internacional. Para dar fuerza a su candidatura ha iniciado en las redes sociales una campaña llamada #disabilityforCEDAW  y ha activado su propia página web.

-Ha presentado su candidatura para formar parte del CEDAW. ¿Cuáles son sus metas en caso de resultar elegida?

El primer objetivo que tengo es visibilizar la situación de las mujeres y niñas con discapacidad en el comité de trabajo de la CEDAW. Según ONU Mujeres, 1 de cada 5 es una mujer con discapacidad y pese a ser un quinto de esa población ni las políticas generales de discapacidad ni las políticas que se dirigen a los asuntos de mujeres o de igualdad de género las toman en consideración.

En segundo lugar, quiero poner en conexión el trabajo del comité de la CEDAW con la Agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible, especialmente el objetivo 5 sobre igualdad de género.

Mi tercer planteamiento es poder aportar mis 8 años de trabajo en el CRPD con temas de discriminación múltiple, fortaleciendo cómo el comité de la CEDAW aborda las problemáticas referidas a las mujeres que se encuentran en situación de exclusión social.

Mi cuarto compromiso tiene que ver con la consecución de una mayor coherencia en los órganos de tratados de los derechos humanos. Órganos de tratados que en gran medida trabajan de forma aislada y poco coordinada. Esto provoca que en muchas ocasiones los propios estados reciban orientaciones contrapuestas según provengan de unos comités de derechos humanos o de otros.

Finalmente, mi quinto propósito es contribuir a que la diversidad humana se vea reflejada en la composición de los comités y de los órganos de tratados. Y esto pasa por incorporar la discapacidad en ellos.

-Las mujeres representan el 60% de la población mundial con discapacidad y viven esa doble exclusión por ser mujeres y por tener una discapacidad...

Realmente, este tipo de exclusiones son interseccionales y no se dan únicamente por estas dos categorías, sino que por el hecho de tener ambas también se dan otras clases de exclusión como la pobreza, la falta de acceso a la justica o a los servicios comunitarios… Por eso, nunca hablaría de una discriminación doble. En todo caso hablaría de una discriminación múltiple o interseccional.

-¿Cómo se puede revertir su situación y mejorar su calidad de vida?

Desde la CRPD hemos planteado un enfoque de doble vía. Por una parte, asegurar que la discapacidad está presente en las políticas de igualdad de género y en las políticas contra la violencia de género. Al mismo tiempo, que en las políticas de discapacidad se considere la perspectiva de género.

Por otro lado, es muy importante que se desarrollen programas y acciones que garanticen la potenciación de las mujeres con discapacidad. Es inaudito que, con una población que supera los 600 millones de mujeres y niñas con discapacidad en todo el mundo, apenas existan a nivel internacional una veintena de organizaciones. Muy  poquitos países tienen una organización referente a las mujeres con discapacidad. Es intolerable.

Por ejemplo, en la Unión Europea solo hay 8 estados  que tienen una organización de mujeres con discapacidad cuando hay más de 49 millones de mujeres con discapacidad, un registro que sobrepasa a la población española.

-El año que viene se celebrará el 40 aniversario de CEDAW y hasta la fecha jamás ha entrado en este órgano una mujer con discapacidad, usted sería la primera.

Ni una mujer ni un hombre con discapacidad. La discapacidad sigue siendo una cuestión en muchos casos circunstancial en Naciones Unidas, que tiene que ver con el comité de la CRPD. Hasta la fecha nunca se ha conseguido que una persona con discapacidad forme parte de otro órgano de tratado de la ONU distinto al de la CRPD.

Sería un cambio muy importante y más en el 40 aniversario de CEDAW. Este es el mejor momento para festejar verdaderamente la inclusión y consideración de las mujeres y niñas con discapacidad. Por ello, nos estamos moviendo con un eslogan muy importante: “Una voz para la discapacidad en CEDAW”.

-Pero usted no solo representaría a España en este comité, sino que también sería la voz de la Alianza Internacional de la Discapacidad.

Así es. La Alianza Internacional de la Discapacidad es una organización que representa a mil millones de personas con discapacidad. Es un trabajo que estamos haciendo en conjunto y que no podemos lograr sin el apoyo efectivo de la sociedad civil.

Tengo que agradecer también el hecho de que más y más movimientos de mujeres se sumen y apoyen la necesidad de atender este grito desesperado que yo trasmito en nombre de las mujeres y niñas con discapacidad de todo el mundo. Porque queremos ser consideradas como lo que somos: mujeres. Hasta ahora, la percepción social que hemos tenido es que somos discapacitados y con ese calificativo nos roban nuestra propia identidad sexual.

-Su elección también abriría la puerta a otras mujeres que pertenecen a grupos excluidos o a minorías étnicas y culturales como refugiadas, migrantes o indígenas, y que sufren situaciones de discriminación múltiple.

Esto para mí es fundamental. Yo cada día me levanto y trabajo por no dejar a nadie atrás. Y eso supone tomar conciencia de las poblaciones más excluidas y vulnerables. Poblaciones de las que nadie va a hablar porque nadie toma en consideración sus necesidades. Y esto pone de manifiesto el alto grado de exclusión en la que están sumidas incluso dentro de estos órganos de derechos humanos, los cuales deberían asegurar su protección.

-En España contamos con la ONCE, una organización de derecho público y sin ánimo de lucro que ayuda a la integración de las personas con discapacidad y de la que usted es una de sus máximas artífices.

Yo soy Consejera Ejecutiva de Relaciones Internacionales y Expansión Exterior de la ONCE. Me siento muy orgullosa de pertenecer a una organización que internacionalmente es reconocida: América Latina, la Unión Europea, Norteamérica…  Y eso es debido a su avanzado compromiso con la inclusión de las personas con discapacidad.

La apuesta que hace la ONCE por el derecho a una educación inclusiva y de calidad de todos los niños con discapacidad visual en nuestro país es algo que ha llamado la atención en todo el mundo porque roza el 100% del alumnado con discapacidad visual de España.

El modelo de formación y compromiso con el empleo de personas con disparidad que tiene la ONCE a través de su estructura empresarial es algo que llama profundísimamente la atención. Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y empresas acuden a España para conocer este sistema.

Por otra parte, el movimiento CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) es igualmente muy valorado a nivel internacional. Gracias precisamente a este trabajo armónico de las organizaciones que forman parte del CERMI se han conseguido sacar adelante políticas públicas muy avanzadas a lo largo de sus 20 años de recorrido.