España demuestra en la Mercedes su capacidad para excavar pecios a gran profundidad. ABC

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España demuestra en la Mercedes su capacidad para excavar pecios a gran profundidad. ABC

La campaña arqueológica de la fragata Mercedes en 2017 se ha hecho a lo grande y ha cosechado un espectacular éxito, con la extracción de dos cañones del siglo XVII de más de 2,5 toneladas, un obús (pieza de artillería menor), rodelas y una rejilla de la cubierta del buque que estalló en 1804 durante un ataque inglés en aguas del Atlántico, 30 millas al sur de Faro. España ha demostrado capacidad y pericia para afrontar con el mayor estándar científico los desafíos del trabajo arqueológico a gran profundidad. 1.137 metros, nada menos, cuatro veces la altura de la Torre Eiffel. Una profundidad en la que hasta la fecha no ha excavado ningún país europeo.

El buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, del CSIC, con sus más de 70 metros de eslora, ha servido de plataforma para excavar a más de mil metros de profundidad, gracias al vehículo remoto (ROV) «Liropus 200», cedido por el Instituto Español de Oceanografía. Es la tercera campaña y los equipos han sido mejorados para los trabajos arqueológicos.

Cooperación con México

ABC pudo asistir a una pausa de la misión, que ha tenido como testigos de excepción a dos arqueólogos mexicanos del INAH y a varios científicos portugueses. México y España se encaminan a la excavación conjunta de un buque de la Carrera de Indias, con el fin de responder con un modelo abierto y cooperativo al órdago dado en Colombia por el presidente Juan Manuel Santos, que excavará el galeón San José para comercializar algunos de sus tesoros en un proyecto oscurantista, en las antípodas de la ciencia bien entendida.

En la conversación entre América y España siempre estuvo el océano, que hizo posible la creación de una civilización. Aunque los acentos cambian como las mareas a ambos lados. El equipo científico español, dirigido por el arqueólogo Iván Negueruela -director también del Museo ARQUA- ha regresado por tercer año consecutivo del lugar en el que se hundió la fragata Mercedes, uno de los pecios más famosos del mundo tras el expolio de Odyssey Marine Exploration.Negueruela explica que el yacimiento quedó «arrasado» tras la extracción salvaje de 600.000 monedas en 3 semanas. Y que ello «ha condicionado la investigación científica» posterior. Pero es tiempo ya de ampliar horizontes, de poner sobre la mesa la importancia del patrimonio común que compartimos con todos los territorios que alguna vez pertenecieron a la Corona. Patrimonio y común: tanto peso en una palabra como en la otra. En ese ámbito fabuloso, la ciencia está abriendo un camino inédito: hacia el futuro de nuestro pasado.

Así se extrajeron las culebrinas de 2,5 toneladas

Para la extracción de las dos culebrinas -cañones de 1586 y 1601- se puso en marcha una complicadísima operación. La corriente en el fondo, debida al agua que sale del Mediterráneo, obligó a sumergir un peso muerto de 1,2 toneladas para mantener la geometría vertical de los trabajos. La pericia de la tripulación del Sarmiento de Gamboa permitió que el bloque de hormigón apareciese a solo 5 metros del ROV «Liropus 2000».

Después, los pilotos del vehículo autónomo fueron capaces de hacer una lazada en la boca de cada culebrina -zona a la que previamente habían excavado para quitar el limo con una lanza de agua, en una solución ya utilizada en la misión de 2015, pero muy mejorada-. Esa lazo era de una cuerda muy especial, realizada en kevlar, la fibra de los chalecos antibala, y soporta un peso de 22 toneladas antes de romperse. En total, entre cañón, peso, cables y corriente, la tensión superaba con creces las 5 toneladas. Cabe señalar que estas misiones han producido una continua innovación para mejorar los equipos y técnicas.

Nada más ponerlas en cubierta, las culebrinas fueron proegidas. Desde ahora, tras su llegada a Cartagena, estarán en Arquatec, el taller de conservación del Museo Arqua, dotado con las más avanzadas instalaciones. Allí, durante dos años, el equipo de conservación tratará el bronce con el fin de detener los procesos de oxidación que podrían destruirlo una vez fuera del agua. Al final del proceso, sin duda, estos impresionantes cañones serán una de las piezas centrales del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Arqua.

Su director, Iván Negueruela, no duda en celebrar los resultados «espectaculares» de este proyecto «que está siendo feliz». Y subraya que todo se ha hecho sin grandes inversiones «porque las inversiones están hechas, España tiene capacidades insuperables en este tipo de trabajo, así que mi misión ha sido sobre todo unir esfuerzos entre administraciones y las agencias que poseen la tecnología necesaria».Un ejemplo de cooperación

La fragata era parte de la flotilla que partió de Montevideo y se dirigía a Cádiz cuando fue interceptada y traicioneramente atacada. Se hundió el 5 de octubre de 1804. La Mercedes estalló y se llevó al fondo entre restos ardientes el latido de dos mundos. Vidas -249 tripulantes y pasajeros murieron, entre ellos mujeres y niños-, haciendas, cañones, ajuares, espadas, monedas… De esos restos de nuestra historia es de lo que vamos a hablar. De lo que vamos hablando, mientras la ciencia española atraviesa en vertical el abismo de un océano que tiene aún la mejor historia de España por contar.